HABLEMOS DE SANTERÍA.-Por Javier Antonio Aguilar Duarte, Awo Orunmila Irete Lazo, Obba ni Leke

Empezare a escribir estas letras que espero se conviertan en palabras y que las palabras me permitan contar la breve historia de lo que ha significado la santería o religión Yoruba en nuestras vidas y digo en nuestras vidas porque hay prácticas sociales que deben realizarse en conjunto, sin que esto signifique por supuesto, una imposición que a la larga lleve a nuestros hijos al desprecio por esa costumbre o tradición familiar que les fue impuesta cuando eran niños.

No justifico por qué compartir con ustedes algo tan íntimo como lo es la práctica de una religión ancestral, simplemente tengo que decirles que lo haré y lo estoy haciendo, atendiendo primero a la sugerencia, después a la petición y luego al reclamo de los muertos.

Y puede usted quedarse con el ojo cuadrado o pensando que habrá fumado este cuate que dice semejantes barbaridades, como que los muertos se lo piden?, si los que se murieron ya no están aquí, como entonces van a pedirle que haga algo así.

Pero como dijera Jack el destripador: vamos por partes de esta breve historia para que vayas entendiendo la razón de mis palabras.

MIS PRIMEROS PASOS EN BUSCA DE LA ESPIRITUALIDAD

Tengo que decir, no en descargo de culpas, que afortunadamente, para no decir gracias a dios porque sonaría contradictorio, provengo de una familia en la que nunca se nos impuso ninguna práctica religiosa, mis primeros años los viví con unas tías de las cuales recuerdo perfectamente el hincarme en mi hamaca para darle gracias a dios por el día y las bendiciones recibidas, bella costumbre que viví durante los primeros cinco primeros años de mi vida, cuando mucho.

Rezarle al ángel de mi guarda se termina cuando me reincorporo al seno materno, confieso que no recuerdo ninguna vez que como familia realizáramos alguna práctica religiosa, salvo que con el paso de los años, el papa de mis hermanos de pronto empezó a practicar , claro a su manera, la religión profesada por los testigos de jehová, culto al que tuvimos que acompañarlo a fuerzas en varias ocasiones, pero la verdad sea dicha, de esta etapa no tengo un solo recuerdo, ni bueno ni malo.

Con el paso del tiempo, se da la oportunidad de iniciarme en la masonería, institución universal que influye en la construcción de mis valores morales y espirituales pero sin la imposición de creencia religiosa alguna, ya que dentro de la masonería se práctica el respeto a todas las creencias religiosas y se subsanan las posibles diferencias otorgándole a un ser superior el nombre de gran arquitecto del universo, aun cuando el vulgo piense otra cosa o diga que los masones son brujos, satánicos, o que hacen aquelarres o que rinden culto al diablo entre otras barbaridades, de mi paso por esta institución guardo recuerdos buenos y malos, pero para mí en lo personal y en lo íntimo, reconozco que me ayudo a forjarme un carácter, una institución que no tiene absolutamente nada que ver con una formación espiritual como tal.

En mi proceso universitario, fui invitado por una de mis compañeras para asistir a sesiones de la gnosis, la verdad sea dicha, por curiosidad la acompañe a algunas cuantas reuniones y aprendí algo en extremo superficial acerca de esta práctica, que más que religiosa, gira en torno al perfeccionamiento humano. Era muy interesante por ejemplo, escucharlos hablar de los elementales, o sea, el espíritu de cada ser vivo en el planeta, nos decían, basados en la literatura escrita por Samael Aun Weor si no mal recuerdo, la importancia de la transmutación de la energía, la importancia de la meditación, imagínese usted : un lugar oscuro, incienso de esos que huelen delicioso, la guía de una voz que va repitiendo sonidos guturales conocidos como mantras, todos estos elementos van produciendo una vibrante sensación de paz, de tranquilidad, de conexión con otros planos, muy corto mi paso por esta corriente de pensamiento pero en verdad muy ilustrativa. . . CONTINUARA