HABLEMOS DE SANTERÍA 1.-Por Awo Orunmila Irete Lazo, Obba ni Leke

Decíamos en líneas anteriores que la búsqueda de un camino que me llevara al encuentro con un ser superior y además que le diera espiritualidad a mi vida me había llevado a recorrer o al menos tratar de conocer las formas como algunos grupos humanos resuelven esta necesidad espiritual, cosas de la vida y de nuestro destino, -que según dice nuestra literatura yoruba nosotros mismos escogemos antes de abandonar el cielo o separarnos de la divinidad-,nunca me hubiera imaginado ser hijo de Shango, a quien se le conoce como el padre de las religiones, de la música, de los tambores, de la alegría y de las mujeres.

Como nuestros pasos siempre nos guían a donde debemos de ir para encontrar respuestas, siempre me llamó la atención ir a conocer cuba y cuando por fin tuve la oportunidad de llegar a la cuna de mi religión, de lo que hoy conocemos como la diáspora cubana, me sorprendió La paz y la tranquilidad que experimentaba al sentarme por horas en el malecón a disfrutar del sonido del mar, del ir y venir de cientos de autos sacados de alguna película de los 40’s, más allá del barullo típico de los cubanos, el malecón ha sido para mí uno de mis lugares preferidos en donde puedo quedarme ensimismado por horas y horas.

Agréguele usted a esta afición por ese malecón nostálgico para quienes han salido de su tierra,  una peculiar y repentina afición por ir a visitar el cementerio Colón de la Habana que dicho sea de paso es hoy y desde hace mucho tiempo, uno más de los museos con que cuenta esta isla del caribe.

 

Recorrer el panteón que es uno de los más grandes de América latina, quizá era para mí, sin saberlo ni estar consciente de esa condición, el camino de preparación para mí encuentro con la religión en la que los eguns o muertos juegan un papel muy importante, se dice en nuestra religión que sin muerto no hay santo o dicho de otra manera: el muerto pario al santo. Además de que en nuestras creencias y nuestras prácticas religiosas cotidianas los muertos ocupan un primerísimo lugar, nada se hace en la religión Yoruba si primero no recordamos a nuestros muertos, no los atendemos y no les pedimos su bendición. Sabemos también que cada uno de los seres humanos tenemos un cuadro espiritual, el cuadro espiritual se forma con un grupo de egguns o muertos que pueden ser de nuestra familia ya sea de sangre o familia religiosa o incluso pueden ser de nuestros ancestros, es decir, de otras épocas, así como también muertos por afinidad. Este cuadro espiritual se convierte en una especie de protectores de cada uno de nosotros, estos egguns o muertos siempre nos aconsejaran, nos cuidarán y velarán por nosotros para evitar que tengamos dificultades o complicaciones en la vida que puedan ser superadas, por eso de pronto escuchamos de gente que dice que escucha voces o ve sombras o sueña con personas, son gente privilegiada que tiene el don de ver, hablar y escuchar a los muertos, personas a las que se les conoce como médiums, en nuestra religión las conocemos como caballo, porque se da una monta de determinado eggun cuando necesita pasar algún mensaje o dar alguna información específica, la materialización del muerto o eggun entonces se da a través de la introducción en el cuerpo de la persona que está preparada para recibirlo y permitirle hablar. En muchas ocasiones hemos sabido de casos de aparente epilepsia en personas que sin razón de pronto convulsionan y a pesar de realizarles múltiples estudios clínicos nunca les aparece afección alguna, lo que está sucediendo simple y sencillamente es que está pasando muerto y esto es difícil de entender para quienes no están familiarizados con estas situaciones, hay quienes afirman que son simples alteraciones del estado de conciencia, explicación científica que pudiera tener total aceptación salvo que cuando el caballo o el medium tiene la potestad de hablar, empieza a decir muchas cosas relacionadas con algún suceso que dejó marcada a la persona que la está escuchando, datos certeros y precisos dan al traste con la explicación “lógica” de estas manifestaciones físicas que presenta quién es vehículo de comunicación entre vivos y muertos

Creo que no hay nada más tranquilizador para algunas personas que visitar o estar en un cementerio, ya que si bien es cierto que a iku, la muerte, muchos le tememos o la respetamos, también es cierto que La Paz, el silencio y la tranquilidad de los sepulcros llevan a nuestra mente a un estado de completa relajación, opinión que no es compartida por quienes le tienen terror no solamente a la muerte si no también a los muertos, siempre lo desconocido nos aterra, nos quita la tranquilidad y nos deja sin aliento; al menos creo que ese no es mi caso, aunque siempre lo que está fuera de una explicación lógica nos genere incertidumbre…. continuará