EXTRAVAGANTE LÁZARO CÁRDENAS Por Pablo Perez Guajardo

 

Las extravagancias de Lázaro Cárdenas fueron posibles por un México analfabeto en 95% de su población. Y porque el mundo estaba ocupado entre la Guerra Civil Espalola y la II Guerra Mundial.

Sus extravagancias cortaron una posible continuidad. Los sucesores en la presidencia de México, Manuel Ávila Camacho y Miguel Alemán optaron por la educación y una política exterior seria.

Lázaro Cárdenas con el dictador ruso Stalin organiza los sindicatos. Y Vicente Lombardo Toledano, líder de la CTM, participa con el muralista David Alfaro Siqueiros en el primer atentado contra León Trotsky en Coyoacán.

Trotsky gran ideólogo de la Revolución Rusa y organizador del Ejército Rojo pasó a ser el principal enemigo del sanguinario dictador Stalin. México da asilo a Trotsky que es recibido en casa de dos grandes amigos de Lázaro Cárdenas y de Stalin: Diego Rivera y Frida Kahlo. Tan gran relación entablaron huéspedes y anfitriones que Frida y Trotsky sealen amantes. Diego Rivera monta en cólera y corre a Trotsky y a su esposa Natalia Sedova.

Como Frida le pone cuernos a Diego, Diego, Frida y Lázaro Cárdenas le ponen cuernos a Stalin recibiendo a Trotsky.

Y como Diego Rivera corrió a Trotsky, Stalin mandó matar a Trotsky (20 agosto 1940) poniendo en apuros a Manuel Ávila Camacho sucesor de Lázaro Cárdenas.

Por otro lado, Lázaro Cárdenas con Hiltler hacian factible Pemex. En breve, Lázaro nacionalizó el petróleo en una confusión sin fin que encontró orden y finanzas gracias a Hitler y Mussolini que además fueron con Japón los principales y casi exclusivos clientes.

Y si Lázaro le puso los cuernos a Stalin con Trotsky, a Hitler le puso los cuernos patrocinando la comunista república española que combatía Hitler apoyando a Francisco Franco.

Uno de los asesinos de Trotsky era agente de Lázaro Cárdenas en España, el muralista David Alfaro Siqueiros quien, tras el atentado fue protegido por el escritor chileno Pablo Neruda, en ese momento embajador de Chile en México.

La red para matar a Trotsky la armó el ruso Eitingon y esa red servirá más tarde para llevar los planos y fórmulas de la bomba atómica desde Estados Unidos a Rusia via México.

Estas redes rusas se entre cruzan con las redes nazis para el tráfico clandestino de materiales indispensables para fabricar armas y reactores nucleares.

Las extravagancias de Lázaro Cárdenas abren compuertas tanto a rusos soviéticos como a los nazis.

Lázaro Cárdenas rompe con España y trae a multitud de españoles a México y les pone los cuernos a los españoles facilitando a Stalin en saqueo de las reservas de oro españolas.

Lazáro Cárdenas expropia petróleo y no sabe qué hacer… del mismo modo “expropia” a Yucatán el Quintana Roo creado por Porfirio Díaz para disponer de un Territorio manejado a su antojo aplicando a “su nuevo rancho michoacano” una ingeniería social tan primitiva que al día de hoy no se logra resolver la situación de límites entre Yucatán, Canpeche y Quintana Roo.

Lázaro Cárdenas se vale del entusiasta Conité Pro Territorio de Quintana Roo para justificar su extravagancia de ser el Stalin del Caribe.

Su extravagancia no pasa de cambiar nombres a los poblados y traer gente de Michoacán para poblar SU Siberia Tropical como Stalin en Siberia rusa. Lázaro olvidó que su período era breve y dejó un Territorio sumido en una desorganización y pobreza que sólo saldrá adelante con la creación ultra capitalista del Acapulco del Caribe llamado Cancún. Exactamente lo opuesto al modelo marxista soviético de Stalin y el socialismo imaginario del extravagante Lázaro Cárdenas.

☆ Pablo Pérez Guajardo
Licenciado en Filosofía Clásica y Contenporánea
Sugerencias bibliográficas:

“EITINGON. Las operaciones secretas de Stalin en México” de Juan Alberto CEDILLO, editorial Debate 2014.

“LOS NAZIS EN MÉXICO. La Operación Pastorius y nuevas revelaciones de la infiltración al sistema político mexicano” de Juan Alberto CEDILLO, editorial Penguin Random House 2017.

“LOS AMANTES DE COYOACÁN. La secreta historia de amor entre Frida y Trotsky” de Gérard de Cortanze, editorial Planeta 2015.