APRENDE A SUPERAR LOS RENCORES POR LAURA ALVAREZ ALVARADO

Las relaciones con los demás nos aportan muchos beneficios pero también implican que puedan surgir conflictos y enfrentamientos. Sentimientos negativos como el rencor, el orgullo o la incapacidad de dar el primer paso, son los culpables de que la reconciliación pueda no llegar a producirse. Veamos cuáles son los enemigos del perdón y qué actitudes y cualidades ayudan a la reconciliación.

 

Importancia de las relaciones con los demás.

Relacionarnos con los demás y contar con su apoyo es algo que ayuda a nuestro equilibrio emocional.

Esto contribuye a que estemos cómodos en nuestro entorno.

La amistad es para compartir, conocer y participar en la vida del otro, y hacerle partícipe y cómplice de la nuestra, apoyándonos en los momentos difíciles. Todo esto se hace de forma desinteresada y recíproca.

Cuando una relación atraviesa por momentos difíciles, se crean situaciones de crisis que ponen en peligro la estabilidad de la misma. Sin embargo, también es cierto que una vez superadas consiguen reforzar la amistad y crear un vínculo más fuerte, que nos va a ayudar a comprender mejor a la otra persona.

 

¿Cuáles son los enemigos del perdón?

La incapacidad de perdonar implica cierta rigidez emocional y un desconocimiento de uno mismo. Los dos principales enemigos son el orgullo y la incomprensión.

 

La persona orgullosa es exigente con todos los que le rodean excepto consigo misma. Es incapaz de ceder y se enfada con cualquiera que le contradiga o critique. Ante cualquier enfrentamiento con los demás, el orgullo le lleva a pensar que deben ser siempre los demás los que tienen que dar el primer paso.

Por este motivo, muchas personas viven durante años enojadas o sin hablarse, algunas familias dejan de mantener  contacto, se pierden amistades, se dejan escapar oportunidades de fortalecer nuevas relaciones, etc.

La incomprensión está relacionada con la dificultad o incapacidad de ponernos en la piel del otro, de no pararnos a pensar lo que puede estar sintiendo la otra persona. Esto nos convierte en personas intolerantes, incapaces de ver las cosas desde el punto de vista de los demás.

Hay que evitar actitudes como creerte la víctima, culpar siempre al otro, no reconocer que nosotros tenemos parte de culpa, creer que siempre tenemos la razón o poner excusas que justifiquen nuestra forma de proceder, actitudes de desconfianza, etc. No olvides que, ante un resentimiento guardado, cuanto antes lo abordes, más fácil será acabar con él.

 

Cualidades que ayudan a la reconciliación.

Es cierto que resolver diferencias no es algo que dependa de uno mismo o de tener una mala predisposición para propiciar el acercamiento ya que el otro puede decidir no querer vernos y no dejarnos ninguna opción.

 

-En cualquier caso, de nosotros depende hacer todo lo posible por recuperar la amistad y hacer que la reconciliación se produzca.

-Intenta ser tú quien dé el primer paso para arreglar la situación. No lo veas como una derrota sino como un acto de valentía.

 

-Es muy importante desarrollar la capacidad de raciocinio y análisis, aprender a ser objetivos y críticos con nosotros mismos, exigirnos y ser sensatos a la hora de buscar soluciones e implicarnos en la resolución de nuestros problemas, intentando evitar esa actitud tan extendida de que sean los otros los que den el primer paso y nos feliciten el acercamiento.

 

-Ante esto, es aconsejable revisar el motivo del enfado y tratar de descifrar realmente el porqué y el alcance de tal dolor. Para ello, es muy importante  tomar distancia y ver aquello que nos preocupa desde una perspectiva clara y objetiva.

-Después habría que propiciar un acercamiento con la otra persona y procurar que perciba que te importa, que quieres aclarar lo ocurrido y que para ti la relación es muy importante. Escucha al otro con la mente abierta, sin prejuicios y con interés.

-Intenta desarrollar la capacidad de confiar en los demás y de aprender a valorar sus cualidades, ser menos exigente, disculpar sus errores, aceptarlos como son y no como nos gustaría que fueran, etc.

– En el caso de ser nosotros los ofendidos, para aprender a perdonar hay que aceptar el dolor que nos ha producido la ofensa y reconocer que nos han lastimado.

– Cuando nos pidan disculpas, es muy importante no poner condiciones, y conceder el perdón sin pedir nada a cambio, perdonar es un regalo y no un favor que en un futuro nos tengan que devolver.

 

-Olvidar la venganza y no olvidar que en cualquier discusión que no tiene un buen fin. Nunca hay ganadores sino todo lo contrario, solo perdedores. No se trata de buscar culpables sino de buscar soluciones e intentar mejorar la calidad de nuestras relaciones con los demás.

 

-Quienes llegan a reconocer el porqué de su situación y están dispuestos a perdonar o reconocer que tienen que ser perdonados alcanzarán a tener paz y serenidad.

– Perdonar es una experiencia que provoca que nos sintamos mucho mejor con nosotros mismos y nos ayuda a dejar de recordar cosas negativas que nos entristecen y ponen mal.

Si consideras que te cuesta trabajo pedir disculpas y te gana el rencor, es tiempo que busques ayuda psicológica para que puedas vivir feliz y también beneficies a las personas que te rodean y quieren.

 

 

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